Del Editor

Con este número 48, Timbre continúa su nueva etapa digital. El número anterior marcó el inicio de esta transición; este segundo número confirma que la revista puede seguir cumpliendo su misión histórica en un nuevo formato: preservar, estudiar y divulgar la filatelia costarricense como una fuente viva para comprender nuestra historia.

Esta edición reúne artículos muy diversos, pero unidos por una misma idea: la filatelia no es solamente el estudio de estampillas, sino también una forma de leer documentos, contextos, instituciones, memorias y trayectorias personales.

Abrimos con “1886: ¿Ancla de una realidad o sello de una ficción?”, un texto que invita a revisar, con una mirada crítica, una emisión que ha dado mucho de qué hablar en los últimos 130 años.

Le sigue “Alucinaciones filatélicas nocturnas: mi reencuentro con las estampillas”, el primer artículo de un joven filatelista, David Pérez Camacho. En una actividad en la que muchas veces hablamos con preocupación sobre el relevo generacional, la aparición de nuevas voces debe celebrarse. La continuidad de la filatelia dependerá, en buena medida, de nuestra capacidad para abrir espacios, acompañar procesos y permitir que nuevas generaciones encuentren su propia manera de acercarse a las estampillas, los documentos postales y la historia.

Incluimos también una reseña sobre la participación costarricense en la World Expo de Boston 2026, en la que varias colecciones nacionales han sido aceptadas para competir en una de las grandes vitrinas de la filatelia mundial. Esta presencia es motivo de satisfacción para todos los que creemos en la calidad, la profundidad y la continuidad de la investigación filatélica costarricense.

El número incorpora, además, un estudio sobre los ensayos para la emisión de correo aéreo conmemorativa del Primer Centenario de la Fundación del Hospital San Juan de Dios, una emisión que sigue ofreciendo materia para la investigación especializada. También Mophila, la Exposición Filatélica de 1985, nos muestra fabulosas piezas del proceso de producción y del uso postal de dicha emisión.

Finalmente, esta edición incluye un texto dedicado a Rafael Pinto, cuya partida deja un vacío entre quienes compartimos con él la amistad, la conversación y el entusiasmo filatélico. Recordarlo en estas páginas también es reconocer que la filatelia se construye a partir de vínculos humanos que marcan profundamente a nuestra comunidad.

Con este nuevo número digital, Timbre reafirma su compromiso de servir como espacio de encuentro para la filatelia costarricense: un lugar para investigar, recordar, discutir, celebrar y, sobre todo, dejar constancia.

Francisco Perez

Doctor en Administración de Empresas
SDA Bocconi Business School
Editor

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