Francisco Pérez (myztiko@gmail.com)
Introducción
El domingo 10 de abril de 1921 marcó un hito en la historia postal de Costa Rica. Ese día, el piloto italiano Luis Venditti despegó de San José a las 11:45 a.m. rumbo a Managua a bordo del Costa Rica, un biplano Ansaldo, con un saco de correspondencia oficialmente marchamado y entregado por la Director General de Correos, un paquete del Diario de Costa Rica y tres encomiendas de frascos de Blanco de Perlas Ideal. Aquel soleado domingo despegaba el sueño emprendedor de un joven piloto que, enamorado de la vida en nuestro país, quiso unir Costa Rica y Nicaragua por vía aérea.
Aunque innovadora, la idea no era enteramente original. La aviación civil apenas contaba con ocho años de existencia cuando el transporte aéreo de correspondencia ya se había experimentado en distintas partes del mundo. El primer vuelo oficial de correo se realizó en la India el 18 de febrero de 1911, cuando Henri Pequet, a bordo de un biplano Sommer, transportó unas 6 500 cartas y tarjetas postales desde Allahabad hasta Naini, a una distancia de aproximadamente 8 kilómetros. Ese mismo año, el 23 de septiembre de 1911, Earle Ovington, piloteando un Bleriot, efectuó el primer vuelo postal de los Estados Unidos, trasladando un saco con 640 cartas y 1 280 tarjetas postales entre Garden City y Mineola (Nueva York), un trayecto de poco más de tres kilómetros. En aquella ocasión, Ovington no aterrizó: lanzó el saco desde el aire y, al estrellarse, este se rasgó, dispersando la correspondencia por todo el campo.
Diez años después de aquellas experiencias pioneras, y apenas dieciocho desde los albores de la aeronáutica, Luis Venditti se proponía colocar a Costa Rica en el mapa mundial con una gesta que exigía entusiasmo, apoyo institucional y recursos. En el plano del apoyo oficial, contó con un aliado fundamental: Gamaliel Noriega, director general de Correos. Según el propio Noriega, Venditti se le acercó en marzo de 1921 para presentarle su proyecto de realizar un vuelo experimental a Nicaragua transportando un saco de correspondencia. Si la prueba resultaba exitosa, planeaba ofrecer a los gobiernos centroamericanos un servicio regular de transporte aéreo postal, un negocio con gran potencial en su época.
El contexto del correo internacional
Conviene recordar que en 1921 la correspondencia internacional se transportaba principalmente por vía marítima, lo que implicaba demoras considerables. El correo entre Costa Rica y Nicaragua, por ejemplo, se enviaba en barcos que navegaban por la costa del Pacífico y tardaban entre siete y nueve días en recorrer la ruta entre Puntarenas y Corinto. Por ello, cualquier alternativa que redujera drásticamente esos plazos era recibida con entusiasmo. Venditti estimaba completar el trayecto San José–Managua en apenas dos horas y media, lo que suponía un salto tecnológico notable para la época.
La sobretasa privada
En materia de recursos, Venditti solicitó a Gamaliel Noriega autorización para emitir —por su cuenta y riesgo— una estampilla privada de un colón. Esa emisión funcionaría como una sobretasa adicional que pagaría todas las piezas transportadas en el vuelo experimental, cuyos ingresos serían propiedad del aviador.

El diseño de la estampilla estuvo a cargo de Antolín Chinchilla, quien elaboró una viñeta rectangular de color verde sobre fondo anaranjado. El motivo incluía la inscripción “Primer Correo Aéreo – Costa Rica – Nicaragua, abril de 1921” y la firma facsimilar de Luis Venditti, aviador italiano. La impresión se realizó en la Litografía Minerva. Aunque se desconoce el tamaño exacto del tiraje, Noriega afirmó que unas 600 estampillas se vendieron en la Oficina Central de Correos de San José. Periódicos de la época —entre ellos La Tribuna y el Diario de Costa Rica— mencionan que las estampillas se ofrecían al público en La Gran Vía gozando de buena acogida y vendiéndose con rapidez.
Un detalle relevante es que la viñeta no incluye el día exacto del vuelo. Lejos de ser un descuido, esa omisión obedecía a la incertidumbre sobre la fecha definitiva: ni el aviador ni las autoridades sabían cuándo estaría listo el campo de aterrizaje en Nicaragua. El 4 de abril llegaron noticias del país vecino informando que el terreno, cubierto con treinta varas de manta para facilitar su visibilidad desde el aire, estaba preparado. Por ello, el Diario de Costa Rica del 5 de abril anunció que el vuelo se realizaría seis días después, es decir, el domingo 10 a las seis de la mañana.
La correspondencia
La correspondencia destinada al vuelo debía pagar tanto el porte ordinario internacional —cinco centavos, según la tarifa vigente— como la sobretasa privada de Venditti. El franqueo oficial se efectuaba mediante la emisión de cinco centavos de 1910 (Scott 72). Así, cada pieza postal debía llevar dos sellos: el oficial y el privado.
Esa combinación obligó a la Dirección General de Correos a establecer una norma operativa que resultaría clave para los estudios filatélicos posteriores: la oficina de Correos Central solo cancelaría la estampilla oficial, dejando la sobretasa sin matasellar, por tratarse de una emisión privada que no podía recibir el sello oficial del Estado. El matasellos aplicado fue el habitual de San José, con fecha del 10 de abril de 1921, y, según el propio testimonio de Noriega, presenció la cancelación de todos los sobres. La recepción de correspondencia se cerró el sábado 9 de abril a las 22:00 horas.
Al completarse el proceso, la correspondencia —unas 600 piezas— se colocó en un saco nuevo, adornado con la bandera nacional y la inscripción: “Primer Correo Aéreo Costa Rica – Nicaragua. 10 de abril de 1921.” El saco fue entregado a Venditti a las 5:45 a.m. del día del vuelo; sin embargo, el despegue se retrasó hasta las 11:45 a.m. debido a fallas mecánicas.
El vuelo
Una vez en el aire, Venditti declaró sentirse optimista y decidido a seguir la ruta establecida por Fidel Tristán: hacia el oeste, hasta la costa del Pacífico, y luego rumbo norte, bordeando el golfo de Nicoya y la provincia de Guanacaste, con destino a Managua. El recorrido estimado era de poco más de dos horas. No obstante, las condiciones meteorológicas adversas lo obligaron a desviarse. Tras sobrevolar Chomes, el aviador zigzagueó por Sarchí, Sarapiquí, Barra del Colorado, Matina y Limón y realizó un aterrizaje forzoso en la finca Santa Rosa a las 2:15 p.m.
Mientras tanto, en San José, Noriega seguía con preocupación el desarrollo del vuelo. Había dispuesto que las oficinas telegráficas informaran del paso del avión por sus respectivas localidades. San Antonio de Belén, Esparta y Chomes comunicaron su reporte, pero de las estaciones fronterizas no se recibió ninguna señal. El Director de Correos permaneció cerca de dos horas en incertidumbre hasta que, pasadas las tres de la tarde, llegó un telegrama desde Limón notificando que el avión se había precipitado en esa ciudad.
Posteriormente, Venditti atribuyó el fracaso a la impaciencia del público reunido en La Sabana, que lo presionó a despegar en horas de fuerte radiación solar, en condiciones poco favorables debido a los vientos ascendentes y a la formación de nubes. Curiosamente, decidió volar sin brújula, al considerar que solo era necesaria en trayectos de larga duración; su plan —y su combustible— estaban calculados para dos horas y media.
En su relato, el aviador reconoció que, en el momento más crítico del viaje, había perdido toda orientación y que su única preocupación era sobrevivir. Creyó incluso que se aproximaba a Corinto cuando, en realidad, sobrevolaba Limón. Buscó un terreno despejado para aterrizar y descendió sobre un bananal con pasto alto, sin advertir varios troncos tumbados: uno de ellos impactó el motor del biplano, lo que lo destruyó por completo.
El saco de correspondencia: su destino y contenido
Tras el accidente, Venditti resultó ileso, aunque profundamente afectado por la pérdida de su aeronave y el fracaso de su proyecto. Caminó varios metros por la vía férrea que atravesaba la finca Santa Rosa, propiedad de la United Fruit Company. El administrador de la finca al enterarse quien era, lo atendió de manera atenta, y dispuso su traslado a Limón a caballo, mientras cuatro agentes policiales permanecieron custodiando el avión.
Venditti regresó a San José en el tren proveniente de Limón, llegando el 11 de abril a las 5:00 p.m. Periodistas de La Tribuna lo visitaron esa misma tarde y registraron un detalle particularmente revelador sobre el equipaje que llevaba consigo:
“Mientras él nos hablaba, observamos el equipaje que lo había acompañado. Por allí vimos un saco con correspondencia, unas cajas con etiquetas de don Horacio Acosta, un paquete del Diario de Costa Rica y muchas otras cosas más.”
De este testimonio puede inferirse que Venditti regresó a la capital con el saco de correspondencia bajo su custodia y que posteriormente lo entregó a Gamaliel Noriega, en algún momento después de su llegada a San José, es decir, después de las 6 pm del 11 de abril.
Noriega, por su parte, informó “oportunamente” a la Dirección General de Comunicaciones de Nicaragua sobre el fracaso del vuelo y ordenó despachar la correspondencia por vía marítima a bordo del vapor S.S. San Juan de la Pacific Mail Steamship Company. No obstante, hasta la fecha no se cuenta con registro oficial del traslado del saco desde San José hasta Puntarenas, ni de su embarque en el San Juan.
El contenido del saco
Noriega calculó que se despacharon unas 600 piezas de correspondencia. Una nota del periódico La Prensa (8 de abril de 1921) indicó que el saco contenía dos tipos de piezas postales:
- Correspondencia oficial: una carta del presidente Julio Acosta García y de cada uno de sus ministros a sus pares nicaragüenses, además de una misiva del propio Noriega dirigida a su homólogo, Toribio Tijerino, en la que se saludaba la iniciativa del primer vuelo.
Dado que el gabinete presidencial estaba compuesto por cinco ministros, se puede estimar que el total de piezas oficiales fue de siete. - Correspondencia particular: cartas y paquetes de ciudadanos y empresas privadas, probablemente alrededor de 593 piezas.
Correspondencia sobreviviente del vuelo
Los especialistas en el correo aéreo costarricense discrepan sobre el número exacto de sobres auténticos provenientes de este vuelo. Algunos sostienen que existen dos ejemplares conocidos; otros mencionan tres y algunos afirman haber visto cinco. El autor de este artículo considera que solo dos sobres cumplen plenamente con los criterios de autenticidad postal y filatélica para ser reconocidos como piezas transportadas en el saco del vuelo de Venditti.
Sobre 1: Correspondencia oficial de Gamaliel Noriega a Toribio Tijerino

Gamaliel Noriega reprodujo en su artículo de 1934 la imagen de este sobre oficial, dirigida a su homólogo nicaragüense. Al tratarse de correspondencia oficial, carece de franqueo ordinario, pero lleva el matasellos de San José y la sobretasa verde sin anular. El sobre no presenta marcas de tránsito ni de recepción en el reverso.
La ausencia de matasellos nicaragüenses sugiere que nunca llegó a su destino. Es plausible que, tras el accidente, Noriega haya recuperado el saco entregado por Venditti y retirado las cartas oficiales, que contenían mensajes celebratorios de una hazaña que no llegó a concretarse. Aun así, esta pieza conserva gran valor histórico, pues efectivamente viajó en el avión y constituye el único ejemplo documentado de correspondencia oficial del vuelo.
Sobre 2: Correspondencia de Antolín Chinchilla a Eduardo Echeverrí.
(Colección Stanley R. Rice)
El especialista Stanley R. Rice publicó en Aero Philatelist Annals (julio de 1955) el análisis de este sobre enviado por Antolín Chinchilla —autor del grabado de la sobretasa— al Jefe de Investigación en Managua, Eduardo Echeverrí. El sobre, franqueado con la estampilla de 5 centavos de 1910 (Scott 72) y cancelado en San José el 10 de abril de 1921, incluye, además, la sobretasa verde de Venditti, sin cancelación costarricense, pero matasellada a su llegada a Nicaragua.
El reverso muestra el cancelador de recepción de Corinto, fechado el 19 de abril de 1921, que coincide con el tiempo de tránsito estimado del vapor S.S. San Juan, que habría partido de Puntarenas alrededor del 12 de abril. El sobre lleva, además, marcas de Diriamba y Managua con fechas de mayo, lo que indica intentos de entrega fallidos al destinatario. Todos los matasellos nicaragüenses son del tipo dúplex, con un círculo sencillo y cuatro líneas paralelas.
Este ejemplar no solo cumple con los requisitos para considerarse genuino, sino que también ayuda a reconstruir la secuencia logística entre el regreso del saco a San José y su eventual llegada a Nicaragua, respaldando la hipótesis de que la valija fue enviada casi íntegra por vía marítima, contrariamente a la idea —sostenida por algunos autores— de que la correspondencia fue desmantelada y la sobretasa retiradas de los sobres.
Lastimosamente, de este sobre solo se conocen reproducciones de mala calidad en blanco y negro y su paradero actual es desconocido.
Conclusión
El aviador Luis Venditti fue un pionero audaz de la aviación costarricense. Aunque la fortuna no siempre le acompañó, su iniciativa y coraje aportaron al país un capítulo inolvidable de innovación, riesgo y modernidad.
Desde la perspectiva filatélica, el episodio del 10 de abril de 1921 constituye un hito cargado de historia, drama y misterio. La rareza extrema de las piezas de correspondencia, debidamente transportadas en el vuelo, ha dado pie a piezas apócrifas y falsificaciones que siguen surgiendo en subastas, incluso con certificados de autenticidad. No obstante, para los estudiosos de la historia postal, el saco de correspondencia que cayó en Limón sigue siendo una fuente de fascinación, escrutinio, así como un testimonio tangible del espíritu pionero de la Costa Rica de la época.
Piezas falsas:

Este es otro ejemplo de un sobre falso. Este caso es más delicado, ya que el sobre incluye un certificado de autenticidad.



Fuentes consultadas
- Noriega, Gamaliel. Primer Correo Aéreo Internacional de Centroamérica. Costa Rica Filatélica, Año II, Núm. 6, marzo de 1934.
- Rice, Stanley R. 1921 Semi-Official Air Mails. Aero Philatelist Annals, julio de 1955. Reimpreso en Airmail Postal History of Costa Rica, SOCORICO, 1999.
- Hace 100 años, un sobre de carta sobrevivió a un accidente aéreo en Costa Rica. Enrique Bialikamien (QePD). Revista Dominical, La Nación. 17 de abril de 2021.
- El primer raid aéreo intercentroamericano. Diario de Costa Rica, 13 de abril de 1921.
- El gigantesco vuelo del aviador italiano Luis Venditti. Diario La Tribuna, 12 de abril de 1921.
- El vuelo de Venditti, lo que llevará a Nicaragua. Diario La Prensa, 8 de abril de 1921.
- El vuelo internacional de Venditti. Diario de Costa Rica, 5 de abril de 1921.
- Manera de despachar correspondencia a Nicaragua por el correo aéreo de Venditti. Diario La Tribuna, miércoles 30 de marzo de 1921.