Diez años de un triunfo histórico para la filatelia costarricense



Hace diez años, Costa Rica alcanzó el primer lugar en la filatelia competitiva a nivel mundial. En la World Stamp Show–NY 2016, don Álvaro Castro-Harrigan recibió el Grand Prix d’Honneur por su colección «Panama: First Issues as a State of Colombia and Their Forerunners».
La exposición se celebró del 28 de mayo al 4 de junio de 2016 en el Jacob K. Javits Convention Center de Nueva York. Durante ocho días reunió a coleccionistas, comerciantes, investigadores y organizaciones filatélicas de numerosos países.
La colección de don Álvaro, presentada en ocho marcos, estudiaba los precursores y las primeras emisiones postales de Panamá durante su etapa como Estado de Colombia. Con ella participó en la Clase de Honor, reservada para colecciones que ya habían obtenido los máximos reconocimientos en exposiciones internacionales auspiciadas por la Federación Internacional de Filatelia.
De las 18 colecciones participantes en la Clase de Honor, cuatro fueron seleccionadas como candidatas al gran premio. Junto con la colección de don Álvaro estuvieron la Kassandra Collection – Greece Large Hermes Heads 1861–1886, del griego Stavros Andreadis; The Eagle Shield Stamps Sent to Foreign Destinations 1872–1875, del sueco Jan-Olof Ljungh, y New Zealand Postal Stationery 1876–1940, del estadounidense Stephen Schumann.
Finalmente, el Grand Prix d’Honneur fue otorgado a don Álvaro en una premiación cargada de suspenso. El resultado representó la culminación de muchos años de estudio, búsqueda de material, investigación y mejora continua de su colección. También demostró que una colección dedicada a la filatelia clásica latinoamericana podía competir y sobresalir frente a algunas de las más importantes del mundo.
Meses después del triunfo, Correos de Costa Rica le rindió homenaje durante la celebración del Día Mundial del Correo. En esa ocasión, Castro-Harrigan expresó lo que la filatelia ha significado para él y la forma en que interpretaba el reconocimiento recibido:
“La filatelia me ha dado mucha salud y también me ha permitido desarrollar cualidades como el orden y la disciplina. Para mí es un honor recibir esta mención de mi país hoy, pero el honor no es solo para mí, sino para toda Costa Rica y toda América”.
Diez años después, aquel Grand Prix d’Honneur sigue siendo un referente para la filatelia costarricense. Fue un reconocimiento individual, pero también un logro que colocó el nombre de Costa Rica y de la filatelia latinoamericana en el máximo nivel mundial.
Dichosamente, don Álvaro continúa coleccionando, exhibiendo, investigando y escribiendo activamente sobre la filatelia costarricense.